Actualidad del actor Jazz Vilá

Jazz Vilá portada de 7pekados

A través de un maravilloso reportaje la revista digital 7pekados te invita a conocer el día a día del actor Jazz Vilá que por estos días está de actualidad gracias a su interpretación en la cinta “Juan de los muertos”.

Os dejamos el enlace a la entrevista: http://7pekados.com/index.php?option=com_content&view=article&id=633:jazz-un-chico-con-mucho-ritmo&catid=47:un-dia-en-la-vida-de&Itemid=38

Jazz, un chico con mucho ritmo
Madrid / David Hernández

08.00 – 09.00 a.m. El día comienza para Jazz Vilá, probablemente, en casa de cualquiera de sus amigos. “Si el mes tiene 30 días, duermo 20 en casa de mis amigos y 10 en mi casa”, nos confiesa. Si terminan de ver alguna película a las 03.00 a.m. o, después de cenar, se quedan conversando hasta entrada la madrugada, le da pereza tener que volver solo a la suya. El plan se repite noche tras noche. Pero, aunque se acueste tarde, se levanta temprano y sin necesidad de encender el despertador. “Me despierto por fuerza propia, no soy de ésos que pueden dormir hasta las 11.”

Lo primero, un desayuno en el que no falte el zumo de naranja recién exprimido, acompañado de un huevo frito o hervido, un poco de queso, jamón o alguna tostada. “Es lo que me da la energía para todo el día.”

Un actor como Jazz ha de estar en forma. Por eso, el ejercicio es muy importante. Después de desayunar, se viste de sport y, iPod en mano, sale a hacer footing. Va por épocas. “A veces me inscribo en el gimnasio, pero me termina aburriendo, y entonces comienzo a correr por el parque del Retiro.” Tras un poco de deporte, vuelta a casa. Cada día, consulta en Internet las páginas de los festivales de cine y los nuevos proyectos que se van a llevar a cabo. Su última película, ‘Juan de los muertos’, en la que interpreta a la China, le ha permitido asistir a festivales como los de Cannes o Sitges, y está a punto de participar en los de Oporto y México. Pero no todo va a ser ejercicio y trabajo. “Tengo que ver ‘Naruto’”. No puede fallar un sólo día. “Es la serie que sigo en este momento junto a ‘Gossip Girl’, ‘Mujeres Desesperadas’ y, por supuesto, ‘Glee’, que ya es una serie de culto.”
Casi todos los días come fuera. En esta ocasión, nos lleva a La Piazzetta, en la plaza de Chueca, donde pudimos disfrutar de su plato favorito: pasta al pesto. Una vez por semana, comparte mesa con una de sus mejores amigas, la actriz Ana de Armas, en el Sushi Club. El Alfredo’s es otro de sus lugares favoritos. “Hacen las mejores hamburguesas de Madrid al estilo americano”. También frecuenta mucho el ‘Vips’ acompañado de su amiga Deborah. Lo suyo son los restaurantes, y es que, el momento de la comida puede convertirse en una odisea si tiene que cocinar. “Dicen que el amor entra por la cocina, por eso es que siempre he estado solo y siempre voy a continuar solo.” Nos reímos, estoy convencido de que bromea. ¡Algo sabrá hacer! Me equivoco. “He estado cocinando un huevo frito, me ha saltado una gotita de grasa y he soltado la sartén para arriba.” Si está en casa, come arroz o huevos fritos. Lo único que sabe elaborar. Y no siempre le queda bien. “A veces sale más arroz, a veces más pelota…” Nadie es perfecto. Además, lo suple con otras cualidades, como la poesía, el sentido del humor, la alegría y la ternura que despierta en quienes lo rodean.

“Mi día a día se va completando constantemente”. Teléfono en mano, va improvisando. “Me paso por L’Occitane a visitar a mi amiga Arancha y comprar algunas cremas, me paso por alguna tienda a por el vestuario para alguna sesión, tomo café en el Starbucks o llamo a Moi, mi fotógrafo fetiche.” Jazz trabaja mucho con él. “Me encanta no solamente actuar, me considero artista en el más amplio sentido de la palabra y siempre estoy buscando algo que hacer, también en el tema fotografía, en el tema pintura, hacemos muchas performances…”

Cuando vivía en Londres, casi todos los días visitaba algún museo. En Madrid, muchos domingos acude al Prado. “Me gusta admirar las pinturas de Goya, no me canso de verlas.” Le apasiona el periodo oscuro del artista. “Hay tanta fuerza encerrada en esos cuadros…” Uno de sus favoritos es ‘Saturno devorando a sus hijos’. “Con ese punto de luz, pero macabro”. Es amante del arte más clásico, pero también visita exposiciones contemporáneas. “Es importante saber de dónde vienes, pero también saber qué estás viviendo ahora, porque el arte siempre es un reflejo de la sociedad de la época. Si ves arte contemporáneo y notas que está un poco vacío, es que el presente es vacío”. Para jazz, no hay mejor retrato de una sociedad que el arte.
Su verdadera pasión es el cine. Asiste dos o tres veces por semana. Generalmente, asiste a la sesión nocturna para ver todo tipo de películas, pero siempre en versión original. Sus gustos culturales contribuyen a comprender mejor las películas. “Si vas a museos, ves una peli de Lars Von Trier y entiendes muchas cosas. Si vas a la ópera, ves una peli de Lars Von Trier y vas a entender que es una ópera cinematográfica más allá de una cinta simplemente.” Aunque confiesa que lo mismo puede ver cine independiente, que la última película de la saga ‘Crepúsculo’.
Jazz no deja de sorprender. Quienes lo conocen bien, ya están acostumbrados a que se pase el día sacando el teléfono del bolsillo para consultar cómo va la Bolsa. Invierte en ella, pero también sirve de broker para sus amigos. “En el festival de Sitges, estaba en medio de una escena, y me llamó un amigo para preguntarme si era buen momento para comprar acciones. El director comenzó a salirse de la escena para escuchar mi conversación.” Le sorprendió esta faceta del actor.

Tampoco le gusta salir de discotecas. No fuma ni bebe alcohol. Le gusta pasear, especialmente por el barrio de Salamanca o por la Gran Vía. “Me da esa vida de metrópoli, de capital.” Necesita caminar y mezclarse entre la marea de gente, sintiéndose uno más de esa corriente humana que viste las calles de colores, que emergen de las prendas de vestir y de las razas. Andar bajo los ciclópeos edificios, que erigen del suelo que pisa el calzado de los transeúntes y se estiran hasta alcanzar el cielo. Jazz es un torbellino y huye del sosiego. “No puedo estar tres días en el campo, tanta tranquilidad me altera.”

En Cuba, durante 8 años, trabajó para una revista de videojuegos. Le apasionan. Por eso, al caer la noche, si no le ha salido ningún plan, se queda jugando a la videoconsola. Pero, casi siempre hay algo. Una cena con tertulia de sobremesa, una sesión de cinefórum… Sus amigos saben que lo de cocinar no es lo suyo y no les gusta que se quede sin cenar. Aunque eso siempre supone tener un huésped más esa noche.

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